Hombre vs hombre
Cuando Estados Unidos se independiza en 1776 reforma una constitución muy moderna y muy de época. Del otro lado del Atlántico comenzará la revolución que derrocará a los últimos monarcas derrocados. y los valores que ambas partes modernas del mundo plantean son compartidos: Un estado (o jerarquía institucional) debe reemplazar a Dios (jerarquía divina) y poner en centro al "Hombre" con H mayúscula. Este Hombre no es un hombre, es EL hombre. Este Hombre debe tener libertad. Y este Hombre es igual a todos los Hombres. Aquí veremos la primer ruptura, la que diferencia al Hombre del hombre:
- El hombre es real, está en contacto con la naturaleza, es trágico y mortal, su valor está atado a su familia-pueblo-círculo-oficio, el ser se somete a lo que existe y está en contacto empírico con el contexto. Necesita coexistir con otros hombres, niños, niñas, mujeres y ancianxs.
- El Hombre es performático, ficticio, nunca existió, está en contacto con la sociedad, es universal y eterno, su valor es la historia, se apropia de las todo lo que existe y está en contacto virtual con lo divino, los valores de las cosas, no las cosas en sí. Es un varón, es un super-hombre, debe ser masculino, blanco, sano y bueno.
Este nacimiento del Hombre entonces pone en marcha un nuevo mundo, una búsqueda del Hombre correcto, del Hombre ideal. Cada cual va a llevar esta tarea a su campo, diferenciarlo de las mujeres, diferenciarlo de los simios, diferenciarlo de otros hombres. Pero cómo, no eran todos libres e iguales?
Sí, el Hombre es libre e igual, pero el hombre no. El hombre negro no, el hombre pobre no. ¿Y entre los blancos y ricos? ¿Cómo nos/los dividimos?
Los padres del Hombre (¿Dios?) tienen dos respuestas: El Capitalismo primero y luego el Comunismo. En ese orden. El comunismo es respuesta del capitalismo, porque es respuesta del Hombre, no los hombres, no de la humanidad, porque también busca universalizar al Hombre.
El capitalismo es la forma por la que uno accede al a la divinidad. La trascendencia del hombre al Hombre se capitaliza. Esto lejos está de llamarle la atención a alguien. Esto es aplaudido. Muerte a Dios, viva el Hombre. Muerte a la iglesia, viva el banco. Muerte al Dios sin género natural y trágico; viva el moderno Dios Hombre. De aquí en más, sólo quedan todas las corrientes. Y entre ellas el nazismo.
Maldad vs bondad - mujer vs hombre
Cuando se habla de la historia, se habla de la historia del Hombre, porque el Hombre escribió la historia. El lugar de la mujer en esa historia es imposible. Al rey lo elige Dios y el Hombre eligió al hombre como descendencia. Por eso no debe existir la mujer=hombre, pero esto presenta un problema, ¿no sería capaz de existir una Mujer (con M mayúscula)? Para resolver esto, debemos volver a Dios, para que exista Dios=Bueno, debe haber un Diablo=Malo. Ese es el rol que le queda a esa Mujer, una antigua diosa, pero que ha perdido sus fuerzas porque las usa para el mal. Porque no sabe usarlas. Porque es difícil controlar esa fuerza y esa fuerza es un sacrificio que el hombre puede hacer pero no la delicada y preciada mujer. Es un honor para el hombre no mezclar a la mujer a la historia. Y así nace la bruja, la loca, la costilla, el accesorio y sobretodo: la maldad. La mujer debe ser buena, pero no lo es. La mujer sin Hombre es una mujer que ha perdido la fe en la sabiduría eterna del dios moderno y es capaz de cualquier cosa.
El psicoanálisis concluye ese primer germen: El hombre ama a su madre. Pero el Hombre debe odiarla. En esta transcición es donde se permite al hombre el asesinato, violación, aniquilación del hombre a su madre (y a cualquier mujer). Porque el buen hombre es el que se somete al Hombre. Y las personas serán más o menos sanas en relación a ese Hombre con su madre.
La maldad será lo que nos aleje del Hombre, la bondad lo que nos acerque a él.
El mal es propiedad de lo femenino, del poco poder.
El Hombre no necesita del mal para ejercer poder.
Hitler, una marica
Hitler (y el Nazismo) fueron lo que los reyes barrocos fueron para la corona. Un ejemplar dudoso. Un ejemplo del exceso de poder. Pero en la monarquía, rregida por esa antigua fuerza divina, existía aún la mujer culpable, podemos dejarle las culpas a María Antonieta por todos los 200 años de imperio francés. Pero durante el reinado del Hombre, no podemos culpar a la mujer. El hombre nazi es gay. Porque es hombre se deja seducir por los excesos de la maldad, es un hombre que rechaza al Hombre. Lo hace en nombre del Hombre, claro. Pero de un Hombre falso, tuerce la ciencia para que la igualdad de los hombres sea química, lleva el Hombre al lugar físico, no virtual. En el reinado del Hombre los negros, judíos, gay e incluso las mujeres pueden ser libres mientras se sometan al Hombre. Pero el Hombre no puede someterse al hombre, es decir, no puede usarse el nombre del Hombre para bsucar en lo físico una respuesta divina. No hay nada mágico en el hombre, es solo fuerza de trabajo, no importa el cuerpo físico, importa sólo su consciencia. Y es lógico que una consciencia debe ser buena para reproducirla.
Aftermath - El nuevo mundo
Cuando terminó la 2GM era claro que el comunismo ruso había terminado con el nazismo, pero Estados Unidos había ayudado en esa guerra. Principalmente para distanciarse del viejo mundo, el mundo de la Europa de antaño, EEUU era una nación moderna y triunfadora. Así entró a mediados del Siglo XX a dominar el mundo, con una energía creadora y nueva. Y capitalista, claro.
Estados Unidos decide entonces volverse anti-comunista porque logra congeniar el peronismo, porque no logra resolver la economía dentro del capitalismo (herencia del viejo mundo). EEUU no concibe el Estado (con E mayúscula). El comunismo era moderno también, pero no para las américas.
El Hombre Americano
EEUU logró perfeccionar la imagen del Hombre, lo hizo através del Cine. Tal como antes los renacentistas habían logrado acercar a Cristo-Dios a la sociedad. Había que educar a los hombres para que no se confundan con el ese otro Hombre, que era en potencia más superhombre que el Hombre, pero que no puede ganarle, que el Hombre es el Hombre. Y generaron toda una saga de íconos, santos patronos físicos (porque son actores, porque son mímesis del hombre) pero divinos (porque son virtuales, reproducciones, eternos).
¿Y ahora?
Nuestra problemática actual propone tres escenarios. Dos son ficticios, otro es una solución.
1. La primer ficción: El nazismo triunfal.
El nazismo está hecho para perder. No sabemos qué viene después del nazismo. Porque es antinatural para el ser humano creer que exista la raza humana. Es una animalación que no se podría llevar a cabo nunca, que nunca existió. El fin real del nazismo (fin como meta) no existe, porque no existe la posbilidad humana de que eso sea posible. Podría haber existido en algún momento de la historia cuando nadie sabía nada y el mundo se terminaba en la esquina, pero nada más. En la vida real el nazismo triunfal es físicamente imposible. Puede existir una tiranía fascista que lo reemplace y se extienda como el arcaico imperio romano. Pero el fin del nazismo está en su propia estructura. El Hombre Falso requiere muchísima fuerza de voluntad y esa fuerza requiere energía y esa energía comida y diversión. Cosas que escacean durante los periodos extendidos de fascismo. Es notable que para que esta ficción no se cumpla, debemos coartar el crecimiento virtual del Hombre Falso, que irá rápidamente probando maquillajes para poder disfrazarse (recuerden que el Hombre Falso es gay y muy teatrero) para pasar las veces de pobre, de anciano, de joven soñador y hasta de mujer empoderada.
2. La segunda ficción: La hora de la Mujer.
El reinado femenino es sin duda la respuesta obvia, la esperada, la mesiánica. Pero es que la mujer no quiere ganarle al Hombre, porque la mujer no quiere ganarle al hombre. La Mujer no existirá porque para que exista esa caracterización la mujer debe someterse primero al poder del Hombre (dar cuenta de que existe) y luego someterse al poder de la Mujer, que no es necesariamente mejor que el hombre. El feminismo ha logrado que la mujer entienda que es igual al hombre y juntos (hombre y mujer) deben derrotar al Hombre. Podría existir una variable, una Hembra. Una mujer que le pelee al hombre no desde lo social, sino desde lo biológico, pero esta perveción es parecida al nazimo queridisimas terfs. No es posible acceder a un estado primitivo pre-capital. Estamos en una sociedad, somos individuos. Por eso no podemos separar de esa individualidad (colectiva) a 'las mujeres' como algo segregado para crear el nuevo Mujer. Podemos sí, mitificar a esa Mujer y recontar la historia del Hombre: Entender a Maria Antonieta, perdonar la Malinche, rezarle a la Virgen, leer a Cleopatra, votar a Cristina. Que exista el mito de la Mujer, de la bruja poderosa y tomar el rol oscuro que nos lega el Hombre, ser dueñas de la noche, bichas, travas, mostras. Esa es una trinchera que no se puede perder ahora.
3. Peronismo, esa palabra.
Luego de la 2GM, las dos corrientes padres del Hombre, capitalismo y comunismo, habían quedado separadas. Los estados optaron por una o la otra. Sólo el peronismo pudo captar el clima de la posguerra y ser estuario barroso de una tercera fuerza creadora, capaz de derribar el dominio del Hombre: el Estado de Bienestar, volver al Dios plural y natural y trágico. El Estado como Dios logra por fin sacar al Hombre la ecuación. Pero este Estado no debe ser un estado equitativo en tanto distribución de bienes. Debe ser un Estado Justicialista, drámatico. El peronismo es la única respuesta posible, porque el caos peronista replica el caos Dios. No podemos volver a un estado pre-capital, pero podemos vivir en un Estado que luche contra el capital. El peronismo propone dos cosas muy simples: Amor e igualdad. Pero no son estas ideas las modernas ideas de la revolcion francesa. La igualdad peronista es entre hombres. Entre mujeres. Entre niñxs. El amor es entre hombres(=mujeres=niñxs) no entre Hombres. El peronsimo no cree en los Hombres, el peronismo propone Pueblo por sobre el Hombre y para que ese Pueblo pueda exisitir se propone un Estado. La libertad no debe ser entre los Hombres, sino entre los Pueblos. El Hombre no existe sin un Estado. Esa es la trampa, espada justiciera, del peronismo. Cuando el hombre deje de creer en el Hombre, no debe caer en el Hombre Falso, debe haber un Estado preparado para recibirlo. Ahí latente, orgánico, en el suelo, húmedo, barro antiguo y creador.
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